
A esta poesía que le escribo a una chica tan bella que es como un cisne blanco a
la cual llevo queriendola más de una década y mirándola como cuando la vi el
primer día, eres muy bella y tu piel
es como la nieve, al igual que tu manera de ser, pura.
Fuiste un ángel del cielo que se reencarnó en una persona, darte un abrazo y besarte
debe de ser lo más dulce del planeta pero que no se puede describir. Te quiero y espero que algún día te des cuenta de ello...
Si no llego a tocar tu fina piel y tus cabellos de princesa, al menos desearé que te vaya bien en la vida...
Y con esto me despido, mi cisne blanco.